domingo, 20 de marzo de 2016

Siempre, a ti

Silencio. Ya están sonando a unísono los tambores en la Plazuela de la Concepción. Los portones percheleros están empezando a crujir, ¿puedes ver los destellos de luz entrar por las rendijas?
Llega la semana más grande de Málaga, ¡y cómo llega! Ese olor a azahar que despierta tus sentidos, casi puedes oir esos firmes toques de campana colándose por las callejuelas malagueñas.
El Domingo de Ramos ha llegado y un año más estoy aquí, contigo.
Alameda, Larios, Carretería y Tribuna lo están esperando. ¡Cómo lo mecen, cómo lo bailan al son de cornetas y tambores! Y cómo aplauden la complicidad de los capataces y sus hombres de trono. Qué señorío. Por favor, señores, vámonos sin prisas. A pasito corto. Esto hay que disfrutarlo, hay que sentirlo.

Que no acabe aquí que voy como una niña paseando un Domingo cualquiera con su padre de la mano. Qué duro es que esté todo el año esperándote y te vayas en un suspiro... 

¡Ah! Cuídame a la abuelita Kiki, sabes que se fue demasiado pronto.



No hay comentarios:

Publicar un comentario